El wabi sabi es una idea japonesa: lo sencillo, lo natural y lo que envejece con el uso también es bonito. Llevarlo a casa no pide reformas ni muebles nuevos. Pide quitar cosas, elegir materiales que se puedan tocar y dejar que la luz haga el resto.
Estos son siete cambios pequeños, cada uno por menos de 50 €, que notas el mismo día que los haces.
Idea 01 / 07
Deja un solo objeto en cada superficie
El primer cambio es gratis: quitar. Vacía el mueble de la entrada, la mesa de centro y la encimera, y vuelve a poner solo lo que usas cada día. Lo que queda necesita un sitio propio. Un cuenco bajo en la entrada recoge las llaves y la cartera y convierte el desorden en un gesto.
La pieza
Cuenco de nogal Barca, 16 cm de madera maciza con el borde redondeado.
Idea 02 / 07
Una rama en lugar de un ramo
El wabi sabi prefiere una sola rama a un ramo lleno. Busca una de olivo, eucalipto o un tallo seco en el campo o en la floristería, y ponla en un jarrón de boca estrecha para que se sostenga sola. Dura semanas y cambia con el tiempo, que es justo la gracia.
La pieza
Jarrón Esbel, con una boca de 1,7 cm pensada para uno o dos tallos.
Idea 03 / 07
Madera sin barniz en la mesa
La madera sin barniz se oscurece con las manos y con los años. Una bandeja en la mesa del salón o del desayuno ordena lo que hay encima (el café, la fruta, un libro) y aporta calidez sin llenar.
La pieza
Bandeja Folha, una hoja de madera maciza sin cera ni pintura cuyo tallo sirve de asa.
Idea 04 / 07
Fibras naturales para lo que no quieres ver
Mantas, toallas, cargadores, juguetes: en una casa tranquila no desaparecen, se guardan a la vista en algo bonito. El junco marino aguanta el uso, se ve bien en cualquier estancia y cada cesta es un poco distinta.
Las piezas
Cesta rectangular Junca para baldas y encimeras, o cesta Bolma para mantas y plantas.
Idea 05 / 07
Luz baja al caer la tarde
Apaga la luz del techo a partir de las ocho y deja una lámpara baja y un par de velas. La cera de abeja arde despacio y huele un poco a miel sin necesidad de perfume. Si quieres ir un paso más allá, una varilla de incienso de sándalo marca el final del día.
Las piezas
Idea 06 / 07
Plantas en macetas con textura
Una planta pequeña aporta vida, y la maceta importa tanto como la planta. Busca superficies que parezcan piedra, madera o barro, no plástico brillante. Una suculenta o un bonsái pequeño piden poco cuidado.
La pieza
Maceta Troka, de cemento con aspecto de madera vieja; o las macetas esmaltadas Azura si prefieres un toque de color.
Idea 07 / 07
Textiles que se arrugan
El lino y la gasa de algodón se arrugan en cuanto los usas, y ahí está su encanto: no hay que plancharlos. Cambia las servilletas de papel por unas de tela y la mesa ya parece otra.
La pieza
Servilleta Gasa, de doble gasa de algodón con el borde deshilachado.
Ojo con esto
Tres errores que lo estropean
Comprar todo del mismo color. Una casa toda en beige se ve plana. Mezcla tonos de madera, piedra, barro y un negro o un carbón que dé contraste.
Llenar cada hueco. El espacio vacío es parte de la decoración. Si una balda tiene cinco objetos, quita dos y verás mejor los que quedan.
Buscar lo perfecto. Una servilleta arrugada, una rama torcida o una cesta que no es igual a la otra no son fallos: son la idea. Lo que se busca es calma, no un catálogo.
Para terminar
Por dónde empezar
Empieza por el primero, que no cuesta nada, y añade una pieza cada vez. El wabi sabi no se compra de golpe: se va juntando, y la casa se nota más tranquila con cada cosa que quitas.
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